Ayer vivimos el Miércoles de Ceniza, inicio del camino hacia la Pascua.
Comenzamos el día celebrando la Eucaristía a primera hora de la mañana, poniendo el corazón en manos del Señor. Después, a lo largo de la mañana, compartimos momentos de oración en los que recibimos la imposición de la ceniza, signo de conversión y de deseo sincero de volver a Dios.
“Conviértete y cree en el Evangelio.”
Que este tiempo de Cuaresma sea una oportunidad para renovar nuestra fe, crecer en esperanza y caminar más cerca de Cristo.