Vivimos el Adviento

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Os mostramos cómo hemos vivido el Adviento en el colegio.

 

ENCENDEMOS LA 1ª VELA

 

Lunes 1-12-14


Música: “Pon tu mano en mi mano” (David Saylor y Miriam Fultz)

Monición:


Hemos escuchado una canción que nos decía que pusiéramos la mano en la mano del hermano… Esta es una buena manera de ver el rostro de Dios. Una buena forma de verlo es a través del hermano.


Este fin de semana, para unos el sábado por la noche y para otros en el domingo, hemos comenzado el Año Litúrgico. Y con él, hemos iniciado el Adviento, que ese tiempo de preparación para la venida de Jesús.
Alguno pensará es lo mismo de todos los años, pero no es así, aunque el ciclo se repite, nosotros ya no somos los mismos. Cada año el Señor nos pide un avance, una superación, y para ello nos ayudamos de la Palabra de Dios.

 

El Año Litúrgico comenzaba con la oración de profeta Isaías, cuando desesperado por la corrupción le pide a Dios que baje del Cielo para poner orden en la Tierra, porque los hombres habían endurecido su corazón. Esta historia es la de siempre, los hombres se alejan de Dios, y no les va bien. Buscan felicidades aparentes lejos de Dios y su plan, y eso no sale bien, no tiene cuenta. La sociedad anda ciega perdida en aparentes felicidades, pero si no está Dios presente no puede ser verdadera felicidad. Dios le escucho la oración de Isaias y nos envío a su hijo, pero quizá los adornos de la Navidad y el materialismo, no nos dejan verlo.

 

Durante cuatro semanas haremos un recorrido por la corona de Adviento, para que surja la vida, con la Luz de Dios, y las ramas en círculo que representan la vida de Dios, principio y fin unidos, vamos a iluminar nuestro día a día en este caminar. Queremos la luz de Dios para poder ser Merced 100%

 

 

En esta primera semana, se nos invita a vigilar nuestro comportamiento y nuestra forma de ser. Este año queremos vivir el Adviento desde  libertad o liberación que se traduce en disponibilidad y generosidad, para ir descubrir, todo lo bueno que tenemos a nuestro alrededor. La libertad que estamos trabajando en este trimestre va a ser la cuna, que prepare la venida del niño, la venida del Salvador.

 

En este Adviento, vamos a preguntarle a Dios, qué quiere de cada uno de nosotros, para que nazca en nuestro corazón. El evangelista san Mateo nos dice que “estemos en VELA para estar preparados”. Escuchemos lo que nos dice en otro versículo (Mt 24, 37-44):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Como sucedió en tiempos de Noé, así sucederá también cuando regrese el Hijo del hombre. En aquellos tiempos antes del diluvio, y hasta el día en que Noé entró en la barca, la gente comía y bebía y se casaba. Pero cuando menos lo esperaban, vino el diluvio y se los llevó a todos. Así sucederá también cuando regrese el Hijo del hombre. En aquel momento, de dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y otro será dejado. De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y otra será dejada.

 

 

Manteneros despiertos, porque no sabemos qué día va a venir su Señor. Pero sabed, que si el dueño de una casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, se mantendría despierto y no dejaría que nadie se metiera en su casa a robar. Por eso, también hay que estar preparados; porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperemos”.

 

Reflexión: “Estad vigilantes a la venida del Señor”
No se trata de estar angustiados ni tensos por la venida del SEÑOR, sino de vivir en su presencia como verdaderos hijos. Cuando uno está a bien con su padre y vive de acuerdo con su voluntad, no hay miedos ni preocupaciones. Si una inquietud y vigilancia por no desviarse del camino de su voluntad y de estar siempre en sintonía con él.

 

De la misma forma, debemos estar inquietos en vivir de acuerdo con los mandatos del SEÑOR y mantener nuestras lámparas siempre encendidas y provistas de la oración que las fortalece y las mantiene siempre en la Luz. Cuando estamos en ese camino desaparecerán los miedos, los temores y las preocupaciones.

Hacemos un minuto de reflexión, para pensar rápido que tenemos que corregir en la vida, para estar tranquilos, para abrir nuestro corazón al amor, que necesitamos para que el Niño de Belén pueda estar en nuestro corazón.

Renovados por la Palabra, pasamos ahora a encender nuestra primera vela de Adviento, con los deseos personales de mejora.

 

Música: ¡Oh Señor! De David Saylor y Miriam Fultz
(Encendido de vela por el delegado del mayor del curso que baje).

 

Que está luz nos haga crecer en libertad, que su presencia nos ayude a ser Merced al 100% con lo que se nos presente.

 

 

Oración final

Señor que sepamos liberamos de las cosas que nos alejan de tu presencia,
que sepamos encontrar tu mensaje en el quehacer diario.
Que nos encuentres siempre preparados.

Música: ¡Oh, soy feliz! de David y Miriam Fultz.

 

 

ENCENDEMOS LA 2ª VELA

 

Martes, día 9 de diciembre

 

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Monición de entrada:


“Preparad el camino al Señor” eso es lo que estamos haciendo. Hoy vamos encender la segunda vela de este proceso de Adviento.
La Iglesia nos presentó este fin de semana a Juan Bautista, llamándonos a la conversión de corazón, porque venía alguien que  nos traería la salvación. El apóstol san Pablo nos dijo que “permaneciéramos sin mancha y preparados, porque no sabíamos cuando iba a venir el Señor”. Y nosotros creemos que hay que estar bien, en disposición del Señor porque eso es lo que Dios quiere, y eso es lo bueno. Y eso sólo lo podemos conseguir con la constante presencia de Dios, que nos recuerda cual es el camino. Estamos preparando  el camino para que pueda llegar la Navidad a nuestro corazón.
Por otro lado, ayer celebramos la fiesta de la Inmaculada concepción de María. La mujer sin mancha, sin pecado, que supo abrir su corazón a lo que Dios le propuso. María nuestra primera creyente. María nos abre el camino de la Navidad porque escuchó a Dios y dijo “si”.

 

 

Música: La verdad os hará libres. Santiago Rodríguez Palancas
Conozcamos la verdad del Evangelio, que nos trae la Salvación. Dispongámonos a escuchar con el corazón lo que nos cuenta san Mateo.
“Por aquel tiempo se presentó Juan el Bautista en el desierto de Judea. En su proclamación decía: «Volved a Dios, porque el reino de los cielos está cerca!»
Juan era aquel de quien Dios había dicho por medio del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor; abridle un camino recto.”» (Mt 3, 1-2)

 

Un camino recto, directo y sencillo que nos lleve a la buena vida, a lo que Dios quiere. Que se note que el Señor nos ha transformado. Reflexionamos unos momentos sobre lo que tenemos que cambiar para llevar una vida recta, y le pedimos al Señor que nos ayude a ello.

 

Vamos a encender la segunda vela de Adviento, con la ayuda de nuestra madre de la Merced, y le vamos a pedir fuerza para llevar una vida digna y libre, para ser fieles, como ella lo fue.

 

Música: Mujer fiel. Santiago Rodríguez Palancas.

Con esta experiencia de María que siempre nos acompaña, terminamos la celebración de la segunda vela. Que ella nos acompañe, en este camino. Ahora y siempre.
Nos subimos a clase, en silencio y por orden, empezando por los primeros bancos, y terminando por los últimos.

 

 

 

ENCENDEMOS LA 3ª VELA

 

 

Lunes 15-12-14  “Tercera vela de Adviento: la alegría”

 

Canción: “Más allá” de Gloria Estefan.
Escuchábamos  “más allá”, más allá de  las lágrimas, del rencor, y de todas las cosas que están mal, porque brilla la luz y el mundo entero pide paz. Estamos alegres porque llega la Salvación.
Esta semana trabajamos la alegría de María que espera en el Señor, y es bendita porque ha escuchado la voz de Dios, porque un cambio se avecina en el mundo, y los sumos sacerdotes preguntan a Juan qué pasa. Éste que bautizaba con agua en el desierto, les dice que viene alguien que si va a ser el Mesías. Uno al que no merezco ni desatar las sandalias”
“Estad alegres, el Señor está cerca”
Evangelio: Juan 1,6-8.19-28
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.

 

 

Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: "¿Tú quién eres?" Él confesó sin reservas: "Yo no soy el Mesías." Le preguntaron: "¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?" El dijo: "No lo soy." "¿Eres tú el Profeta?" Respondió: "No." Y le dijeron: "¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?" Él contestó: "Yo soy al voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías." Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: "Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?" Juan les respondió: "Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia."
Palabra de Dios.

 

Jesús viene a cambiar las cosas, nos ofrece la presencia de Dios, para que éstas funcionen bien. Con esta experiencia las cosas cambian, los cojos andan y los ciegos ven. Las cosas más increíbles son posibles con la presencia de Dios. Atentos al mensaje de Salvación.

“Manteneos firmes, porque la venida del Señor está cerca”
Lectura de la carta del apóstol Santiago (5, 7-10)

 

Tened paciencia, hermanos, hasta la venida del Señor. El labrador aguarda paciente el fruto valioso de la tierra, mientras recibe la lluvia temprana y tardía.
Tened paciencia también vosotros, manteneos firmes, porque la venida del Señor está cerca.

Palabra de Dios.

 

 

Reflexión
¿Qué podemos hacer para llegar a Belén, a la sencillez, al Niño que nos salvará? Pues parece que caminar en libertad, hacia lo bueno, que no es sino lo querido por Dios, caminar desde lo que somos y descender con lo que tengo al camino de Belén.
Mientras encendemos esta tercera vela de la alegría, vamos a cantar, pensando bien la letra, el camino que llevamos cada uno a Belén.

(Encendido de las tres velas, mientras se escucha “el tamborilero” de Raphael)

Oración final

 

Señor, la historia no es nueva y nos da miedo llegar a Belén. En esta mañana de reflexión, te pedimos valor para emprender el camino con sencillez y libertad. Que lo hagamos convencidos y tranquilos de lo que hemos elegido;  y con mucha paz, por saber que estamos en el buen camino.
Señor sabemos que todo esto nos dará la alegría que buscamos con esta tercera vela de Adviento, pero somos débiles y necesitamos la fuerza que tuvo María de la Merced, nuestra madre del Cielo. Amén.

 

Madre de la Merced, Ruega por nosotros.
Beato Padre Zegrí, Ayúdanos a parecernos a ti.

 

Para salir, lo vamos a hacer con el ritmo del burrito sabanero, que seguro que con su alegría nos conduce a Belén.

Música: “Burrito Sabanero” del Grupo Expresarte

 

ENCENDEMOS LA 4ª VELA

 

 

Monición de entrada

 

Nos encontramos en los últimos días de la celebración del Adviento. Y aunque la cuarta vela, está por llegar, nosotros la dejaremos hoy, antes de irnos del colegio.

Está claro que ya siente la cercanía de la Navidad, y estos días previos, son los más importantes por la cercanía al acontecimiento. En esta última semana nos vamos a encontrar con invocaciones a María, porque ella es la protagonista, es sabiduría y esperanza, pero sobre todo para nosotros es regalo de libertad. Nuestra Señora ha preparado un nuevo Israel con el amor de Dios. Al dar a luz a Jesús trajo el amor de Dios al mundo.

 

En este trimestre dedicado a la libertad, terminamos reconociendo que ella es referencia de acción cristiana. Ella es la primera en creer y obtener la salvación, que tanto necesita la humanidad. Ella fue la primera en sentir a Jesús, por eso es madre de todos los que viven por su hijo. Ella nos trae al Mesías,  un cambio en la humanidad. 

 

 

Lectura del Evangelio (Mt 1, 18-24)

“El nacimiento de Jesús fue de esta manera: María, su madre, estaba comprometida para casarse con José; pero antes que vivieran juntos, se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo. José su marido, que era un hombre justo y no quería denunciar públicamente a María, decidió separarse de ella en secreto. Ya había pensado hacerlo así, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, descendiente de David, no tengas miedo de tomar a María por esposa, porque su hijo lo ha concebido por el poder del Espíritu Santo. María tendrá un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: “La virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrán por nombre Emanuel” (que significa: “Dios con nosotros”). Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y tomó a María por esposa”.

 

Reflexión
Hemos visto la bondad de San José con María, y la valentía de María por confiar plenamente en Dios, a riesgo de su vida. El embarazo de María, era motivo para morir apedreada según la ley de Moisés. Pero San José, con la vida de María en sus manos, decide que tiene que vivir, incluso antes de que el ángel del Señor le pueda explicar lo ocurrido.
La lectura de valentía que acabamos de escuchar, sería un buen test para examinar como es mi relación con Dios. Podríamos preguntarnos cuánto me fío, y cuánto arriesgo por sus designios. Este sería un buen momento para pensarlo.

 


PETICIONES DE PERDÓN EN COMÚN

1.(Profe 1) Como pasó en la primera Navidad, muchas veces hemos cerrado la puerta a “José y a María”, porque no nos gustan las malas apariencias y no atendemos a los nos necesitan.
Por todo eso te pedimos perdón y te decimos Jesús, que abras nuestros ojos para reconocerte en los pobres, en los débiles, en los marginados y los necesitados.
2.-(Alumna) Igual que en la primera Navidad, hoy hay muchos hombres que tienen miedo de que Jesús les prive de su poder. Somos como Herodes, cuando estamos preocupados de nuestras propiedades, de defender nuestros privilegios, y no somos capaces de descubrir la alegría de la amistad y el compartir, en el fondo, por nuestros miedos.
Por todo ello te pedimos perdón y te decimos Jesús, que abras nuestros ojos para que sepamos reconocer la buena vida con los demás, que tu quieres para nosotros.
3.- (Alumno) También pasó en la primera Navidad, hoy hay muchos hombres que se dejan llevar de la pereza y no son capaces de “acercarse a Belén”. Somos como ese pastor perezoso que no quiso levantarse en la noche y se quedó sin la mayor alegría.
Por eso te pedimos perdón y te decimos Jesús, que abras nuestros ojos y refuerces nuestra voluntad para hacer, no lo que nos apetece sino, lo que Tú esperas de nosotros.

 

Somos conscientes de que no somos libres y que estamos encadenados. Debemos de pensar ahora qué cosas nos atan y limitan para encontrar el bien que supone la experiencia de Dios.

 

Ahora, de forma ordenada y respetuosa, de acuerdo con lo que estamos haciendo, vamos a dejar la argolla de esclavitud que llevamos en el brazo, en el portal de Belén que nos ha preparado sor Pilar. En el gesto deben de quedar recogidas nuestras ganas sinceras de superar todo aquello que nos limita y nos empequeñece. Sólo si preparamos nuestro corazón para la llegada del Niño, habrá Navidad en nuestro corazón. Que el día de Navidad, recordemos esta escena, de lo que aprendimos y superamos en el colegio, la escena de los acontecimientos que han preparado esta Navidad, pero sobretodo que recordemos que ese niño, viene a trasformar todo aquello que llevamos mal, ese niño no quiere sino la felicidad a través de la liberación.

Música: “Noche de paz”

 

Que nuestra esperanza se afiance y que nuestra ilusión crezca al reconocer que el que nos salva ya está cerca y sólo espera encontrar un corazón humilde y sencillo para habitar en él.

Encendido de las cuatro velas (Profesor)

Acción de gracias

 

Señor, ya suena la Navidad… Hemos cantado villancicos, las familias planean reunirse. Las tiendas nos ofrecen regalos para nuestras personas queridas. Pero que no me pierda en los escaparates, ni en las luces de las calles; que no pierda el norte de lo que significa la Navidad. Señor, sálvanos de la superficialidad, de la debilidad, y de los ídolos que luego dejan a uno vacío. Llena nuestro corazón de verdad, de amor y sencillez, para que nos parezcamos a nuestra madre, para que sigamos la obra del beato P Zegrí de buscar el bien de la humanidad.
Señor Jesús, ven con nosotros.

 

 

Para terminar cantamos “Es Navidad” de Rosana.


CELEBRACIÓN DE ADVIENTO PARA EL PROFESORADO

 

 

Canción de entrada: Lema 100% Merced “aquí y ahora”

Monición de entrada:

Nos encontramos en la segunda semana de Adviento que nos invita a seguir preparando nuestro corazón; y así como hemos acompañado a nuestros niños a reflexionar y a vivir el valor de la libertad, ahora es momento de liberarnos nosotros, de hacer silencio en nuestro corazón, para escuchar la voz de Dios en los acontecimientos de nuestra vida.
Es cierto que no es fácil ser merced aquí ahora. Sobre todo cuando el cansancio nos invade, los días del trimestre pesan, y nuestras fuerzas se debilitan. Pero contamos con una fuerza especial de Jesús en el altar que renueva nuestra vida con su mirada.
Jesús nos quiere en su camino, nos ha confiado una tarea, a través de nuestra vocación especial como educadores, debemos estar vigilantes para hacerlo bien, y poder estar al servicio de su obra. Queremos vivir una Navidad como Dios quiere, y necesitamos la ayuda renovadora de su Palabra. Queremos crecer en “saber estar” y luchar por un mundo mejor y más justo, donde triunfe el amor.
Oración inicial

 

“Tú, Señor, eres ese hombre que se fue de viaje el día de
tu ascensión y nos confiaste tu casa, tu Iglesia, dándonos
a cada uno una tarea: es nuestra vocación personal en tu
Iglesia.

 

Ayúdanos a responder a tus expectativas,
Haznos dignos de la confianza que has depositado en nosotros.
¡Mantennos despiertos y libres servidores!”


Liturgia de la Palabra

 

Monición a las Lecturas:
En este Adviento hemos acompañado a nuestros alumn@s en su preparación para celebrar la Navidad. Ahora nos toca a nosotros, nos toca parar un momento, es hora de reflexionar, es el momento de encontrarnos con Dios a través de su Palabra.
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Filipenses
(2, 5-11)
Entre vosotros tened la misma actitud del Mesías Jesús:
El, a pesar de su condición divina, no se aferró a su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, haciéndose uno de tantos.
Así, presentándose como simple hombre, obedeciendo hasta la muerte y muerte en cruz.
Por eso, Dios lo encumbró sobre todo y le concedió el título que sobrepasa todo título;
de modo que a ese título de Jesús
toda rodilla se doble -en el cielo , en la tierra, en el abismo-
Y toda boca proclame que Jesús, el Mesías, es el Señor, para gloria de Dios Padre.

PALABRA DE DIOS

 


LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (Lc 19,1-10)

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas: (Lc 19, 1-10)

 

En aquel tiempo, Jesús entró en Jerícó y empezó a atravesar la ciudad. En esto, un hombre
llamado Zaqueo, que era jefe de recaudadores y además rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Entonces se adelantó corriendo y, para verlo, se subió a una higuera, porque iba a pasar por allí. Al llegar a aquel sitio, levantó Jesús la vista y le dijo:
-Zaqueo, baja en seguida, que hoy tengo que alojarme en tu casa.
El bajó enseguida y lo recibió muy contento. Al ver aquello, se pusieron todos a criticarlo diciendo:
-¡Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador!
Zaqueo se puso en pie y dirigiéndose al Señor, le dijo:
-La mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres, y si a alguien he extorsionado dinero, se lo restituiré cuatro veces.
Jesús le contestó:
-Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también él es hijo de Abrahán. Porque el Hombre ha venido a buscar lo que estaba perdido y a salvarlo.

 

PALABRA DEL SEÑOR

Reflexión: En el cielo hay una fiesta, cada vez que nos arrepentimos de nuestros pecados, cuando buscamos al Señor para cambiar, como lo hizo Zaqueo. Por eso debemos de poner ante el Señor todo aquello que no va bien, y abrir paso a lo nuevo, a lo que da la vida, a lo que le gusta a Dios

 

En el colegio estaría muy bien, dejarnos de protagonismos y perder ese rango de superioridad que nos tienta y nos destruye, para ser merced con nuestros chicos, con los compañeros, con los padres de nuestros chicos. Tenemos la suerte de ser merced, y debemos responder con fuerza a esta invitación. Que luchemos juntos por un colegio que nos necesita, por un colegio que es nuestro colegio como dice la canción que cantan los niños. Que sintamos de verdad, esta celebración y cada paso que damos para una vida mejor, Aquí y ahora, Donde sea y siempre. Que esta renovación de Adviento y Navidad nos hagan llegar ser dignos de la obra que defendemos.. 
 
Canción “Este no es un colegio es mi colegio”

 


PETICIONES DE PERDÓN EN COMÚN

1.-Como pasó en la primera Navidad, muchas veces hemos cerrado la puerta a “José y a María”, porque no nos gustan las malas apariencias y no atendemos a los más pobres.
Por todo eso te pedimos perdón y te decimos Jesús, que abras nuestros ojos para reconocerte en los pobres, en los débiles, en los marginados y los necesitados.
2.- Igual que en la primera Navidad, hoy hay muchos hombres que tienen miedo de que Jesús les prive de su poder. Somos como Herodes, cuando estamos preocupados de nuestras propiedades, de defender nuestros derechos, de exigir que nos respeten, y no somos capaces de descubrir la alegría de la amistad y no sabemos compartir, en el fondo por nuestros miedos.
Por todo ello te pedimos perdón y te decimos Jesús, que abras nuestros ojos para que sepamos reconocer la buena vida, que tu quieres para nosotros.
3.- También pasó en la primera Navidad, hoy hay muchos hombres que se dejan llevar de la pereza y no son capaces de “acercarse a Belén”. Somos como ese pastor perezoso que no quiso levantarse en la noche y se quedó sin la mayor alegría.
Por eso te pedimos perdón y te decimos Jesús, que abras nuestros ojos y refuerces nuestra voluntad para hacer, no lo que nos apetece sino, lo que Tú esperas de nosotros.

 

Que nuestra esperanza se afiance y que nuestra ilusión crezca al reconocer que el que nos salva ya está cerca y sólo espera encontrar un corazón humilde y sencillo para habitar en él. Para ello, vamos a pasar en procesión ordenada para que cada uno deje la anilla que le esclaviza. Con la simple fuerza de nuestra mano, rompemos la esclavitud que nos tiraniza, y se la ofrecemos al Señor, como señal de que queremos estar preparados para la Navidad.

Cantan Lucía y Mercedes: Padre Nuestro.
Acción de gracias

 

Señor, ya suena la Navidad; nuestros niños preparan con ilusión sus villancicos, las familias planean reunirse. Las tiendas nos ofrecen regalos para nuestras personas queridas. Pero que no me pierda en los escaparates, ni en las luces de neón, que no pierda el norte, de lo que significa la Navidad. Sálvanos de la superficialidad, de la debilidad, y de los ídolos que luego dejan a uno vacío. Llena nuestro corazón de verdad, de amor y sencillez, para que nos parezcamos a nuestra madre, para que sigamos la obra del beato P Zegrí de buscar el bien de la humanidad.
Señor Jesús, ven con nosotros.

 

Para terminar cantamos a nuestra madre, María de la Merced.

Canción final: Misericordia es tu nombre.

 

 

Villancico clásico para salir.

 

2014-12-19-SEC-Adviento

 

Colegio Nuestra Señora de la Merced

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28016 MADRID

Tel. 913508706 Fax: 913502909

SIEMPRE SEMBRANDO MERCED