Analizando el "Descubrimiento de América"

 

En este trimestre dedicado al valor de la libertad, el día 9 de octubre, día crítico en la vida de Cristóbal Colón, hemos tenido la suerte de contar con la visita de Ignacio Mollá.

 

Es un excelente comunicador y formador empresarial, comandante en la reserva del Ejército español, y educado en el colegio Nª Sra. Del Carmen de la Armada en Madrid, como hijo de capitán de navío. Nuestro ilustrador nos ha traído conocimiento para liberar el pensamiento, capacidad de análisis y datos para entender. Nuestro conferenciante nos propone estudio, reflexión, para no ser víctimas del engaño o la manipulación, talante para investigar, para ser libres, para buscar la verdad. En sus ilustraciones aparecía la cita mercedaria del Evangelio “La verdad os hará libres” (Jn, 8,31)

 


Estudioso de la biografía de Cristóbal Colón nos dio datos, que nos permitieron entender, nos habló del poco talante negociador, de su secreto para emprender el viaje, y nosotros escuchamos con gran atención los datos que nos iba regalando, para entender mejor esta hazaña tan importante de la Historia de España, y que muchas veces ha quedado enturbiada por las envidias de otros países, que han desarrollado la triste” Leyenda Negra”. En la Merced, queríamos saber, queríamos entender y él nos ayudó.


Nos contó que nuestro héroe, de origen judío y de familia de comerciantes, que conocía el mar desde joven; que con 14 años ya viajaba en barco, como responsable de la carga de lana de la familia; y que sus reiterados viajes, y su gran inteligencia, le llevaron a interesarse por los secretos de este medio, que le convirtió en un excelente marino. Pero Cristóbal Colón era un hombre de conocimientos de sobresaliente, pero sin habilidades para vender bien su propio proyecto, no supo entenderse con sus propios clientes, los Reyes Católicos, por no entender la realidad que tenían ambos. Pero fue ayudado por personas que creían en esta idea.

 


En la vida de Cristóbal Colón, no todo fue fácil, ni exitoso, fue traicionado por Juan II, ninguneado en muchas ocasiones y finalmente juzgado por la Corona española. Además, morirá en Valladolid, sin saber que ha descubierto un nuevo continente, que, posteriormente, el cartógrafo italiano de la Casa de Contratación de Sevilla, Américo Vespucio, le pondrá su nombre, aunque en femenino, como a todos los continentes, de “América”. Colón, a pesar de sus problemas de salud, como la artrosis, conjuntivitis y ceguera, cálculos en los riñones, y viajes en condiciones terribles, tuvo ansias de triunfar, que le llevaron muy lejos.


Cristóbal Colón consiguió estar con los mejores navegantes portugueses, y conoce bien sus técnicas de navegación por la ruta del esclavismo africano, en la que éstos consiguen separarse de la costa, para superar las corrientes de los vientos alisios, en el viaje de regreso, durante 5 días. Esto que era una proeza de los mejores marineros, será superado por nuestro héroe, que se atrevió con 33 días. Por otro lado, su experiencia, de cuando vivía en Madeira, será decisiva, porque allí pudo conocer el gran secreto, siempre guardado de las corrientes del Atlántico, que le traían animales diferentes a los conocidos, y navegantes con otros rasgos y fisionomía, que llegan moribundos o enfermos a sus costas de la isla. En este secreto de las corrientes, se apoyaba la fe de su proyecto innovador.


El mapa de Toscanelli marcaba 750 leguas, y por un error de cálculo en la esfera de Ptolomeo, pensaban que llegarían a Japón, por un lugar más directo. Cristóbal Colón por influencia de su suegro portugués, puede vender a Juan II, su proyecto, pero éste le traiciona y envía a sus marinos para ver si es viable. Estos marinos volvieron aterrados de tal hazaña, pero nuestro héroe no desistió de llevar a cabo su proyecto. Engañado, viudo, con un niño de 5 años y a sus 34 años llega a Huelva a vender su sueño. En el monasterio franciscano de la Rábida, de la villa de Palos, fray Juan Pérez, confesor de la reina Isabel de Castilla, le animará con su idea innovadora y le pondrá en contacto con el astrónomo fray Antonio de Marchena, que conseguirá llevarlo ante los Reyes de España el 20 de enero de 1486. Pero éste no supo vender su proyecto y abrumó a los compradores con sus innumerables datos.

 


La reina Isabel interesada, en el proyecto marítimo que necesitaba Castilla, le hizo llamar, pero no supieron entenderse, en las negociaciones. Así pasaron años difíciles, pero nuestro marino fue recogido por una gran mujer cordobesa, llamada Beatriz Enríquez de Arana, que le ayudará a valorarse y, además le dará a su intelectual hijo Hernando. Animado con su proyecto, y con su hermano Bartolomé, se encamina vender el proyecto al rey de Francia. Al que afortunadamente nunca llegó, por ser retenido, en el monasterio de la Rábida, por fray Juan Pérez, para que no saliera el proyecto de España. Fue entonces cuando por su intercesión, la reina Isabel le concede 20.000 maravedís y una mula, para empezar con el proyecto. En estas negociaciones, después de esperar 15 días, para ser recibido en Granada, pide condiciones de Almirante de la Mar Océana, Virrey y Gobernador de lo que descubra, y una décima parte de los beneficios…

 

Estas condiciones iniciales, no fueron atendidas por pretenciosas. El consejero económico Luis de Santángel, ignorando el enfado del rey Fernando, ante la pretensión del marino, se dirige a la reina Isabel y la convence para retenerle con la idea de que “podrá cristianizar a muchas almas”. Santángel ofrece un préstamo de 1.400.000 maravedíes que obtiene de los beneficios que han dado ese año las Salinas de la Mata (en Alicante) y que junto a otros ingresos que pone el mismo Colón apoyado por sus amigos y con la obligación de que Palos, para pagar una deuda pendiente con la Corona, ponga a disposición de Colón buques y marinos, la Reina toma la decisión de apoyar a Colón: “Entro en este proyecto por la Corona de Castilla”.  Y Fernando hizo lo mismo con el apoyo financiero de Aragón. Así que después de 17 años persiguiendo a los reyes de Portugal y España, Colón, que nunca se rinde y cuando se encontraba indignado y alejado a 7 leguas de Granada consigue la ansiada financiación y los apoyos necesarios: la firma de las Capitulaciones de Santa Fe,. “Quizá quepa aprender a bailar bajo la lluvia, y aprender a resolver dificultades que parecen insalvables.”


Finalmente, Cristóbal Colón se hace director de un proyecto, y el título de Gobernador de La Española. La historia nos enseña que  aunque no fue un buen jefe, porque no tenía dotes para ello, nadie le puede quitar la hazaña extraordinaria de navegar durante 33 días por el Atlántico, en las condiciones de la época, en un proyecto tenebroso, cruzando el mar de los Sargazos, que nadie había podido sobrepasar. Nuestro héroe “superará el miedo con la acción”. Pero no todo fue fácil, sabotajes, situaciones desleales acompañaran a nuestro marineros en la arriesgada travesía.

 


Se abre la posibilidad del viaje, con la Real orden de que le presten dos Carabelas y que el pueblo de Palos colabore en su aprovisionamiento. Pero Colón no era líder, tan sólo un marino sobresaliente, y tuvo que ser ayudado por Martín Alonso Pinzón, que era un rico armador de la zona, que tenía interés en el proyecto. Éste fue capaz de conseguir todo lo necesario para el viaje. Y así zarpará con su hermano Vicente Pinzón, como capitán de La Niña, y él de la otra carabela, La Pinta, dejando a Cristóbal al frente de la nao de abastecimiento, La Santa María, que llevaba excepcionales marineros reclutados en el norte de España, como Juan de la Cosa.


En el viaje, las dificultades y sabotajes están a la orden del día. La primera gran adversidad, se da cuando Cristóbal Quintero,  el dueño de la Pinta sabotea el timón, para así poder desplazar al capitán Martín Alonso Pinzón. Pero la habilidad de éste consiguió salvar la situación, y aunque fue abandonado hasta por el propio Colón, rompiendo así el código de honor de todo marino, éste consigue arribar a las islas Canarias, 15 días más tarde. Colón y Martín Alonso Pinzón mantuvieron muchas luchas estúpidas y rencillas, que podrían haber arruinado el proyecto. De hecho, fueron demasiadas las ocasiones en que cada uno quiso hacer “la guerra por su cuenta” sin sentido de empresa y de formar parte del mismo proyecto. Aunque hubo una excepción, que salvó el proyecto y la propia vida del descubridor: el 9 de octubre, la tripulación de la Santa María se amotinó, preocupada por el viaje de regreso a España,  amenazando con terminar con Colón. Pinzón, como reza el código de los marinos en alta mar, no la consintió y dio un golpe de autoridad y de liderazgo, para devolver la disciplina a los barcos.


Colón estaba seguro de su hazaña y no dudaba, porque conocía el viaje de regreso, sabía cómo navegar favorecido por la corriente marítima. Este dato no compartido con su tripulación, era lo que ponía nervioso a sus marinos, y le tranquilizaba a él. En esos momentos de la historia la información era retenida y no compartida, “el saber era el poder”, y no se tenía la concepción de  “Trabajo en Equipo” que tenemos en la actualidad, con la que podemos llegar más lejos. También desde una perspectiva empresarial actual, cabría decir que Colón debería haber embarcado como “Delegado del Gobierno” y como asesor en materia náutica y que Martín Alonso hubiera sido un magnífico Capitán General de la flotilla compartiendo ambos la dirección del proyecto. El reto de este éxito fue “combinar un fuerte liderazgo, sin olvidar la jefatura”, como señala Köler. Aquí Colón fue jefe y Pinzón un líder. 

 


Valorando el descubrimiento rumbo al oeste, quizá quepa decir que fue importante el valor de la decisión, que el rumbo era el adecuado, y que el secreto de las corrientes y la declinación magnética fueron propios de una persona erudita muy capaz. Que el control y el ingenio para cruzar el mar de los Sargazos con una plomada, indican el talante y el sentido común de este genio que supo estar en su lugar en los momentos de dificultad. Aunque no supo hacer su función directiva, porque no lo era, ya que no supo animar, ni acompañar a los suyos. Los motines que casi le cuestan la vida, podrían haberse evitado con un buen liderazgo.


Sin haberlo pretendido, fuimos exterminio en el Caribe con nuestras enfermedades propias de una ganadería desarrollada. A su vez, nuestros marineros contraen sífilis y nuevas enfermedades desconocidas. Pero la novedad, respecto a otras conquistas, fue el Evangelio, éste supuso un freno para aniquilar a la población conquistada. Se generó así una actitud de respeto y dignidad, defendida por Francisco de Vitoria, que aunque se consiguió de forma paulatina y lenta, permitió a la población nativa, establecer una nueva sociedad que supone una fusión de dos rasgos culturales muy interesantes, frente a otras conquistas como la inglesa en América de Norte o Australia, en las que aniquilaron a los nativos, o los redujeron a reservas, como hemos podido ver en las películas que nos han vendido con tanto orgullo.

 

España en nombre de la cristiandad, se quiso hacer una globalización cristiana, en términos positivos, y este es el gran mérito que hay que valorar.
Sin lugar a dudas y con orgullo, podemos afirmar que el Evangelio (porque así lo quiso y dejó escrito en su testamento la reina Isabel la Católica), actuó como un freno imprescindible para cuestionar y hacer desaparecer finalmente, el esclavismo desaforado de las culturas de la época. España ha sido desde Isabel la Católica hasta Francisco de Vitoria la pionera de los Derechos Humanos a nivel internacional.


Han sido muchos datos, mucha información para la reflexión, y para crecer en la libertad de pensamiento. Damos las gracias a Ignacio por esta aportación y le esperamos de nuevo en el colegio, cuando él pueda, para que nos cuente cosas buenas para nuestra vida. Y como se le dan tan bien las biografías y pone tanto entusiasmo al trasmitir, le hemos pedido que nos ilustre con los datos de la vida de Juan Zegrí.

Ignacio gracias por tu regalo. Te esperamos.

 

Isabel Pastrana

 

2014-10-09-ConferenciaColon

 

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SIEMPRE SEMBRANDO MERCED