Historia

 

Las Hermanas mercedarias de la Caridad fuimos fundadas por el Beato Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno.

 

Nació en Granada, el 11 de octubre de 1831. Dios le regalo la vocación sacerdotal. Impactado por los problemas sociales y por las necesidades de los más desfavorecidos, se sintió llamado, también, a fundar una congregaciónreligiosa de Hermanas Mercedarias de la Caridad, para liberar a los seres humanos de sus esclavitudes. La funda bajo la protección e inspiración de María de la Merced, en Málaga, el 16 de marzo de 1898.Impactado por los problemas sociales y por las necesidades de los más desfavorecidos, se sintió llamado, también, a fundar una congregación religiosa de Hermanas Mercedarias de la Caridad, para liberar a los seres humanos de sus esclavitudes. La funda bajo la protección e inspiración de María de la Merced, en Málaga, el 16 de marzo de 1898.

 

Más tarde, el 9 de junio de 1898 la incorpora espiritualmente a la Orden de la Merced, asociándola al carácter Redentor que distingue a la Orden.

 

El 17 de marzo de 1905, muere el P. Zegrí como un santo en su casa de Málaga. Murió aceptando la voluntad de Dios solo y abandonado, como él había decidido morir a ejemplo del crucificado a quien amó sobre todas las cosas.

 

Como fundador se distinguió por:

• Su docilidad al Espíritu, dejando que Él modelara su corazón
• Amor a Jesucristo Redentor y en Él a todos los crucificados de la tierra
• Amor a María de la Merced, todo lo hizo con Ella y nada sin Ella.
• Amor grande y profundo a la Iglesia
• Acepto la cruz con dolor pero con fe, queriendo ser el grano de trigo que echado en tierra da fruto.

 

Su legado a la Congregación fue:

  • Carisma: servicio de la Caridad Redentora en todas sus formas hasta llegar a la plena liberación del ser humano.
  • Lema: Todo para bien de la humanidad en Dios, por Dios y para Dios
  • Ideal: Curar todas las llagas, remediar todos los males, calmar todos los pesares, desterrar todas las necesidades, enjugar todas las lagrimas, no dejar, si posible fuera en todo el mundo un solo ser abandonado, afligido, desamparado, sin educación religiosa y sin recursos.

 

Nuestra espiritualidad brota del Carisma y de los tres elementos constitutivos que la integran:
• Cristo Redentor
• María de la Merced
• La Caridad redentora

Nuestro ser de mercedarias de la caridad se fundamenta en el seguimiento de la persona de Jesucristo Redentor.


El gran don de Dios entregado al mundo en Jesús es el don de la caridad. Nuestro fundador así lo entendió y nos lo dejó como legado.

Sea la caridad la que os acompañe y dirija en todas vuestras acciones; la caridad que es toda la verdad, que es toda santidad; la caridad que es toda omnipotencia; la caridad, que es todo infinito porque Dios es caridad.
Desde los comienzos de  la Congregación el Fundador se preocupó por la educación de la niñez y juventud y dejo unos principios pedagógicos que las hermanas de ayer y de hoy, han tenido en cuenta.

 

Orientados por los principios de la escuela Católica, nuestros centros educativos buscan una escuela que integre a todos los educadores en una comunidad identificada con el Carácter propio, integradora de la familia en los procesos educativos formales, abierta a otras instancias sociales, a los nuevos saberes y comprometida con una sociedad que aprende;

 

La propuesta educativa de los Centros de la Provincia se base en el Carácter propio de los Centros de las HH. Mercedarias de la Caridad, fieles a nuestro Carisma en la iglesia y según el Carisma que nos dejó nuestro Fundador, Beato Juan N. Zegrí.

 

En toda la labor educativa se tienen en cuenta lo que nos dice nuestro Fundador, el Beato Juan N. Zegrí: Enseñar más con el ejemplo que con las palabras… por tanto su lema sea siempre la fe, la religión, la dulzura, la sumisión y el olvido de si…la religiosa mercedaria inculcará en los corazones de sus alumnos una sólida devoción a nuestra santísima Madre de las Mercedes.

 

No sólo en la labor educativa:


NUESTRA MISION: SER MERCED DE DIOS

 

Los ojos de los pobres nos evangelizan
Nuestro carisma es un servicio de caridad redentora en todas sus formas en orden a la plena liberación del ser humano.
Una caridad sacramental que se hace gesto: caricia, ternura, bondad, piedad, misericordia, consolación, compasión y perdón.
El desafío que pone fuego a nuestros pies y dinamicidad evangélica a todos nuestros proyectos es cargar sobre nuestros hombros los dolores de la humanidad, como quería el P. Zegrí, y ser la providencia visible de los pobres; buenos samaritanos en los caminos donde caen los indefensos, los enfermos, los ancianos, los niños abandonados, las mujeres maltratadas, los privados de libertad…  …


¡NOS ATORMENTA EL DOLOR DEL MUNDO!

 

Por eso, ponemos:

Huellas de merced en el corazón de la historia
Evangelio en el corazón de los hombre
Libertad en las esclavitudes
Justicia en las estructuras de todos los poderes deshumanizadores
Misericordia en todos los desamores reinantes
Gratuidad en la cultura de los intereses
Sabiduría del corazón y de la fe en un mundo secularizado
Llanto y lágrima de consolación en el corazón del mundo
Solidaridad en la causa de todos los pobres
Somos la merced de Dios que se abaja para encontrar a los seres humanos en el polvo de los caminos; hacemos camino con los que caminan y buscan…


Esta es la feliz noticia que anuncia nuestra fe y nuestra profecía:

"Yo te curaré y te consolaré
y te daré ánimos,
a ti y a los que contigo lloran
poniendo alabanzas en tus labios,
¡Paz, paz al de lejos y al de cerca!
Yo te curaré (Is 57, 18-19)
En un mundo de dolor, de relaciones heridas, de guerras fratricidas, de injusticias solapadas…En un mundo globalizado desde arriba…

 

Proponemos:
Una globalización desde abajo; una globalización de la solidaridad, de la fraternidad universal y de la paz
Unas relaciones humanas codo con codo con los más pobres, a los que queremos devolver su dignidad y con quienes queremos recorrer el camino de su liberación
Una libertad de los pueblos basada en la justicia social y en una economía que se desplace de norte a sur
Un mundo en el que brille el sol para todos, que cante libertad y se viva el amor solidario…


Poniendo nuestras pisadas en las de Jesús Redentor queremos:
Cómo llenará vuestro corazón, como os parecerá hermoso el día en que podáis decir al terminarlo: hoy he curado esta llaga, he dulcificado tal desgracia, he enjugado las lágrimas de alguien que sufre con una palabra de consuelo! (P. Zegrí)
Somos una Congregación de vida apostólica activa. Consideramos que la caridad, que identifica por los caminos del mundo a los pobres, es la respuesta y la única solución al problema social. Nuestro compromiso en la Iglesia y con los seres humanos a los que somos enviadas es pasar haciendo el bien, como Jesús, viviendo de tal manera que seamos su memoria en medio del mundo.

 

Somos Evangelio y curamos llagas entre:
Identificamos los problemas más urgentes para dedicarnos, especialmente a ellos. Hoy estamos con:
ancianos
enfermos
mujeres disminuidas intelectuales
niños y jóvenes
presos
hombres y mujeres sin fe
familias desestructuradas
emigrantes
drogadictos
afectados de SIDA
mujeres maltratadas, explotadas y marginadas
los seres humanos violados en sus derechos fundamentales
personas que salen de la cárcel
transeúntes

 

Nuestro grito es siempre el mismo:


¡OH YAHVEH! ESCUCHA EL DOLOR DE TU PUEBLO Y BAJA A LIBERARLO (Cf. Ex 3,7)


Nosotras, hermanas mercedarias de la caridad, queremos colaborar con todas las fuerzas eclesiales y sociales que buscan elevar la dignidad de los seres humanos. La justicia social es un camino de caridad redentora que queremos recorrer con todos aquellos que sueñan con sentar a todos los hombres y mujeres en el banquete de fiesta que Dios Padre tiene preparado para todos los seres humanos. Nuestra libertad será real cuando sea también real la libertad de todos los seres humanos.
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Colegio Nuestra Señora de la Merced

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SIEMPRE SEMBRANDO MERCED